• ACTIVIDADES REALIZADAS
  • CONCURSO POÉTICO "SEGOVIA Y SU SIERRA"

La piedra que recuerda al hombre

La piedra que recuerda al hombre

Hay una luz que nace de la piedra,

no como llama, sino como herida,

como si en cada grieta contenida

latiera lo que el tiempo nunca quiebra.

Segovia no se alza: se deshierra

del sueño de la tierra endurecida,

y en su silencio aprende que la vida

no es lo que pasa, es lo que nunca cierra.

El aire tiene filo en la meseta,

un filo antiguo, sobrio, necesario,

que talla el alma y la hace más secreta.

Aquí el dolor no grita: es calendario

de sombras donde el hombre se interpreta

sin ruido, sin mentira y sin sudario.

La sierra no es paisaje: es una forma

de estar en pie cuando la fe se inclina,

una lección de roca que destina

su eternidad al hombre que la norma.

El pino, en su temblor, jamás se transforma

en súplica: resiste y se adivina

en su quietud la ley que determina

que sólo permanece lo que afirma.

No hay ruido en la grandeza verdadera,

ni gesto innecesario en lo que importa:

la cumbre enseña más que la frontera.

Y el frío -ese maestro- nos exhorta

a no temer la vida que nos hiere,

pues hiere sólo aquello que soporta.

El acueducto no sostiene nada:

es la nada quien sostiene su equilibrio,

y en ese exacto y puro desvarío

la piedra se convierte en mirada.

No hay fe más firme que la no nombrada,

ni dios más cierto que el que no es delirio,

y en ese antiguo, sobrio ministerio

la forma vence al tiempo y lo desarma.

¿Quién levantó este pulso detenido

que desafía siglos sin temblar?

No fue el poder: fue el hombre desvalido.

El mismo que aprendió a no suplicar

y a sostener el mundo con sentido

cuando no tuvo nada que esperar.

Las calles guardan pasos que no han muerto,

no porque duren, sino porque pesan,

porque en la piedra intacta aún regresan

los nombres que el olvido dejó abiertos.

Aquí el pasado no es un tiempo incierto:

es una forma exacta de presencia,

es lo que queda cuando la conciencia

comprende que vivir no es estar cierto.

La luz recorre muros como un rastro

de algo que fuimos sin saber nombrarlo,

como un temblor que insiste en recordarlo

cuando creemos haberlo perdido.

No es nostalgia: es un pulso contenido

que vuelve al alma para revelarle

que todo cuanto intenta abandonarle

es, en verdad, lo único vivido.

La sierra dicta leyes sin palabras:

la dignidad del frío y del silencio,

la claridad brutal del desamparo

cuando no queda nada que sostenga.

Allí se aprende que la vida venga

sin garantías, limpia y sin amparo,

y que sólo quien mira lo más claro

puede abrazar lo que jamás se engaña.

La nieve borra el mundo innecesario,

deja la esencia al borde de los ojos,

y el hombre entiende entonces, sin antojos,

que todo exceso es siempre un comentario.

No hay más verdad que el gesto originario

de estar, de resistir, de no ser otro,

de aceptar que el destino no es un potro

que se domina: es un itinerario.

Cuando la tarde muere sobre el valle,

no muere: se recoge en otra forma,

y el sol, al retirarse, no deforma

la luz, sino que aprende a no estorbarle.

Es en ese instante -breve, insoportable-

cuando la vida muestra su estructura:

no es durar, no es vencer, no es la aventura,

es comprender lo que no es alcanzable.

Entonces todo calla y se ilumina,

no desde fuera, sino desde dentro,

como si el mundo, en su final encuentro,

se reconociera en su ruina.

Segovia no es ciudad: es disciplina

del alma que se mide sin medida,

es la certeza limpia y desvestida

de que vivir es sostener la herida.

Y al irse, el hombre sabe -y no lo dice-

que ha tocado la forma verdadera:

aquello que no exige ni perece.

No es gloria, no es memoria, no es espera,

es algo más profundo y más difícil:

la aceptación exacta de lo que era.

Porque hay lugares donde el hombre aprende

que no es la luz quien habita la tierra:

es la tierra quien guarda lo que enciende.

Y es la piedra quien recuerda al hombre.

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PREMIO DE POESÍA SEGOVIA Y SU SIERRA "ÁNGEL ESTEBAN"

Entrega del Premio de concurso “Segovia y su sierra. Ángel Esteban”

El pasado sábado, día 8, en Casla, se hizo público el nombre del ganador del concurso poético “Segovia y su sierra. Ángel Esteban”, organizado por “La Colodra”. Este concurso alcanza este año su trigésimo octava edición.

En el salón de actos “Los Toriles”, ante un numerosísimo público que vuelve a confirmar el amor de Casla por la poesía, se hizo entrega del premio a D. José Carlos Vara Mata, ganador de esta XXXVIII edición con su trabajo titulado "La piedra que recuerda al hombre". De manos del presidente de La Colodra, D. José López Sanz, recibió el premio consistente en mil euros y un diploma acreditativo diseñado por D. Rafael Sánchez Muñoz, pintor afincado en Pedraza.

José Carlos Vara Mata lleva escribiendo desde los quince años, aunque no ha sido hasta hace tres cuando se ha decidido a publicar su obra, muy variada y por la que ha recibido un elevado número de premios.

Asimismo, en esta ocasión el jurado consideró oportuno otorgar un accésit sin dotación económica, a Dª Evelyn Megías Carrasco, por su obra titulada: "Deshielo".

Cabe destacar el alto número de trabajos recibidos, más de trescientos, procedentes de numerosos puntos de España, así como de diversos países europeos, E.E.U.U., México, y un elevado número de países sudamericanos.

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Entrega del XXXIV Premio Nacional de Poesía “La Colodra”

Entrega del XXXIV Premio Nacional de Poesía “La Colodra”

El pasado 13 de agosto tuvo lugar en el salón de actos “Los Toriles” de Casla la entrega del premio del XXXIV concurso poético “Segovia y su Sierra. Ángel Esteban”, organizado por la A.C.P. “La Colodra” y coincidiendo con el inicio de la XXVI Semana Cultural.

En esta ocasión el premiado fue Miguel Sánchez Robles, residente en Caravaca de la Cruz, por su poema titulado “¿Por qué no te he de amar cuerpo en que vivo?”

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El premio está dotado con 1.000€ y un diploma diseñado por el pintor Rafael Sánchez Muñoz, que fueron entregados al premiado por José López Sanz, Presidente de la Asociación, ante un numerosísimo público que llenaba “Los Toriles”. Los socios y simpatizantes de “La Colodra” siempre han mostrado un gran interés y respeto por la poesía, hecho que destacó la Presidenta del Jurado Ana Isabel Martín Moreno.

El acto estuvo precedido por el pregón inaugural a cargo de Francisca Bermejo Moreno, y finalizó con un recital poético musical a cargo de la anteriormente citada Francisca Bermejo Moreno en la parte poética y Remedios Carretero Teruel, que estuvo acompañada en algunos temas por Virginia y Paula Merino Carretero, en la musical. Tanto el pregón como el recital fueron acogidos calurosamente por el público asistente.

Una vez más en “Los Toriles” se disfrutó con la “La Colodra” de una tarde de arte y cultura.

                                                               Ana Martín

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