POEMA 2022
POEMA PREMIADO EN EL
XXXIV CONCURSO POÉTICO
“SEGOVIA Y SU SIERRA. ÁNGEL ESTEBAN”
AUTOR: MIGUEL SÁNCHEZ ROBLES
"¿Por qué no te he de amar cuerpo en que vivo?
¿Por qué con humildad no he de quererte
si en ti fui niño y joven y en ti arribo
viejo a las tristes playas de la muerte?”
Domingo Rivero
¿A qué vienes ahora,
juventud,
encanto descarado de la vida?
¿Qué te trae a la playa?
Estábamos tranquilos los mayores
y tú vienes a herirnos, reviviendo
los más temibles sueños imposibles,
tú vienes para hurgarnos las imaginaciones.
Jaime Gil de Biedma (Himno a la juventud)
Sales llena de sal y muy mojada,
rosa de carne tersa y palpitante,
pagada de ti misma y tan brillante,
pechos de bailarina enamorada.
Te miro y me duele tu belleza,
labios llenos de miel, boca de carpa,
muchacha ebria de luz, música de arpa,
dulcísima criatura en tu grandeza.
Hay sangre en mí de sed decapitada.
Lloro de madurez mientras te miro.
La dicha es una isla y un suspiro
y ha proyectado sombra imaginada.
Vivir es ver vivir, verte en el agua.
Y hay un momento triste de la edad
en que ver vuestros cuerpos nos provoca
una verdad más íntima que el mundo.
Bien debiera estar vivo, ser suspiro
de la luz que conduce hasta tu boca,
que existir fuese cielo que provoca
potestad del amor con que te miro.
Y existir ese ardor, pura alegría,
gratitud de tocarte la cintura
y besar esos labios ¡Calentura,
con el alma más dulce te amaría!
Bien debiera la vida agradecida
permitirme salvar el infinito
y el calor de los cuerpos que aboliera
la ansiedad de mi dicha contenida,
de mi sueño más limpio y exquisito
antes de que la carne se me muera.
Recuerdo haber vivido en otra vida
cuando eras tú mi madrugar y nieve,
y era una flor soñar, una sed breve,
como el estigma de una fresa hundida.
Una vela de amor fue mi esperanza,
yegua de dignidad con que mantuve
esa sirena dulce que en su nube
cantó mi despertar y mi alabanza.
Recuerdo que existir nunca fue triste.
Vivir era de miel, había palomas
y un ruiseñor cantaba en un manzano.
Tan ancho fue mi amor, la luz que hiciste,
el tiempo y la dicción y los aromas
que quisiera volver, ¡volver!, besarte,
morirme en lo más dentro de tu boca.
