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POEMA GANADOR 2021

Premio “La Colodra”

XXXIII Concurso Poético Segovia y su sierra. Ángel Esteban”

Autor: Manuel Sánchez Gorjón

DÉJAME QUE TE NOMBRE, CASLA,

AUNQUE ESTÉS ROTA EN DUELO Y LUTO

Fragua en crisol encendida

que al mismo querer requiebra.

Repujada en luz y cobre

y a las faldas de una sierra

oyen al alba mis ojos

balidos de blanca seda

que caminan en rebaño

creando un lanar poema.

Entre fueros y refugios

se consolida una estepa

con pulso de sol y nieve

que sabe a “loca” realeza

y a un “Honrado Concejo”

que forja un rey, sabio en “Mestas”.

Por cañadas fraternales

el silencio pastorea

coronando cielos verdes

y bajando a extremas tierras.

Un grito de cuerpo líquido,

entre barrancos y cuevas,

se desliza confidente

dejando de plata huellas

y ecos de labios sedientos

que se fijan a su senda.

Trashumantes claridades

engarzan las almas buenas

que habitan esas cabañas

donde la verdad acecha.

Los gallardos pobladores

ofrecen sabinas recias

con sueños de galeazas

falúas y carabelas

para mantener a flote

una “armada de leyenda”

que más que ser invencible

fue honor de raza y enseña.

También en su suelo se alzan

enebros de “Independencia”

que contemplan “Generales”

deteniendo a la soberbia

de esos gallos insolentes

que picotean las venas

de árboles fuertes y audaces

que ante crestas no se arredran.

Hasta un bravo “Empecinado”

en guerrillas por sorpresa,

ataca a “Napoleones”

que en sumar imperios sueñan,

y les muestra muy a las claras

que España es su alfa y su omega

y estará siempre al acecho

para asfixiar su insolencia.

Déjame ya que te nombre,

culta y arcadiana égloga

de retamas y pinares,

de acebales y oropéndolas.

Niña de amores marianos

con “Estepas” de pureza

que lucen tanto y tan pulcro

que se incendian en “Estrellas”.

Sé que me abraso los labios

al cantar tanta evidencia.

CASLA mis manos te dicen

y en tus mejillas se adensan

para besar tus Leónidas

y estremecer tus perseidas.

Romance de risa y llanto

que te rimas en ofrendas

de fuentes y golondrinas

de azogues y de patenas.

Alborada de relumbre,

custodia de sol y oblea,

que alguien escriba en tu frente

el devanar de tus ruecas.

Rota Casla en duelo y luto

veo que sus alas tiemblan

por una pérdida en vuelo;

y una espada le gatea

por las costuras del alma

y se le clava en la niebla

de sus dolientes pupilas.

No, no lloran acuarelas

que diluvian crisantemos

en el corazón de Esteban,

demudado y sin latido.

Cronista, Ángel y poeta

prosigue creando historia

en lo limpio de tu estela,

que, aunque ya en el cielo, puedes

hilar versos de grandeza.

Te sentiré siempre vivo,

tan lejos, pero tan cerca.

Profesor de pluma y eco,

Casla en tu “Calle” es eterna.